Transposición

“La transposición es como recordar olvidando”

Esa frase es una de las que quedaron grabadas en mi cuaderno luego de la clase acerca de transposición. Contiene un oxímoron: Recordar olvidando. Siempre tuve una fascinación por este recurso, las contradicciones que no son ni una ni la otra, sino una tensión irresoluble, infinita, pero no es el tema sobre el cual quería escribir hoy. La clase estuvo orientada a la trasposición de la literatura al cine, y son muchos los temas que rescato y me interesa profundizar de la misma.

En primer lugar, al tratar de definir trasposición (ya de por sí, tratar de definir cualquier concepto en el área de las artes es complicado) me sentí muy en paz con la idea de puente. Una estructura que conecta dos cosas. La esencia de la trasposición está en cómo se construye ese puente. Es importante definir qué elementos de la obra literaria se quiere conservar y apropiárselos para poder resignificarlos en la obra final.

La literatura y el cine son dos artes que siempre parecen ser equipos contrarios, como si uno tuviera que elegir entre uno o el otro. Creo que una vez que tenemos claro que son distintos, y que cada medio tiene sus herramientas con sus ventajas y limitaciones, podemos ver cómo están mucho más cerca de lo que se cree. En la teórica se mencionó la diferencia primordial entre ambos. La literatura crea la imagen en la cabeza del espectador mientras el cine muestra al espectador la imagen que hay en la cabeza del autor. Está muy clara la diferencia que hay alrededor de la imagen, pero ¿qué pasa con los sentimientos, con las sensaciones? ¿Qué elementos tiene cada uno para trasmitirlos? Creo que esa pregunta es clave para comprender que tanto el cine como la literatura necesitan existir en una cercana convivencia. Se retroalimentan. Una no puede ofrecer al espectador lo que le ofrece la otra. Si así fuera, serian la misma cosa. Es por eso que existe la transposición.

Ahora bien, cuando un espectador asiste a la proyección de una transposición de una obra literaria (suponiendo que la ha leído) ya conoce la historia. Conocen los personajes, la trama, el conflicto, como este se desarrolla, incluso en muchos casos el final. Si el espectador ya conoce todo eso, ¿que está buscando en la segunda obra?  Creo que como seres humanos nos fascinan las historias, y el motivo por el cual es espectador asiste a una obra de transposición es porque no es solo la historia sino la manera en la que se cuenta. Me veo tentada a hacer una comparación con la música, cuando uno escucha la misma canción interpretada por distintos artistas. Uno no espera que cambie la melodía, o escuchar una parte inédita de la canción, sino conocer la interpretación que hace cada músico. Considero que somos seres emocionales, y tanto en la música como en el cine y la literatura es eso lo que un espectador persigue, algo que lo conmueva.  Por algún motivo me vi tentada a buscar la palabra conmover en el diccionario de la RAE, y he aquí lo que encontré:

Conmover:

(Derivado de mover.)

  1. 1tr. y prnl.Estremecer, hacer temblar una cosa que está asentada en un sitio la ciudad se conmovió por elterremoto. agitaralterarinquietarperturbarsacudirturbar
  2. 2. Causar una profunda emoción a una persona su historia conmovió a todos. ablandarafectaremocionarenternecer,

Podría decirse  que es más difícil conmover al espectador si ya conoce la historia, pero la realidad es que el mismo no está allí para conocer la historia, sino para encontrar lo desconocido en lo conocido, para sorprenderse con la manera de contar esa historia. Es aquí donde el autor de cine suspira aliviado. Se entiende que tanto la literatura como el cine tienen elementos distintos y uno (por mucho que lo desee) no puede ser, ni ocupar el lugar, ni usar las mismas herramientas que usa el otro. Esto hace que no sea posible una comparación entre ambos, porque habitan universos distintos. De todas maneras eso no evita la posibilidad de contrastarlas.

Para cerrar me gustaría mencionar la importancia del contexto. Toda obra se crea y llega al espectador en un contexto determinado (que puede no ser el mismo). Este contexto está ligado con otra pregunta a la cual considero el espectador busca respuesta a la hora de ver una transposición: ¿Por qué? ¿Que hizo que el autor considere necesario hacer esa obra en ese determinado momento? No creo que el espectador sea consciente de estar buscando esto, pero es inevitablemente de esa manera. La motivación, la gente trabajando por un fin, la gente conmovida, muy probablemente nos conmueva. Quiero terminar con una frase de la teórica:

“Las obras de arte responden a las preguntas de hoy”

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